Infografía de la SEMANA DEL CORAZÓN

El Desafío Silencioso: Estrategias de Prevención y Evaluación del Riesgo Cardiovascular
Las enfermedades cardiovasculares (ECV), que incluyen condiciones graves como el infarto y el accidente cerebrovascular (ACV), representan la principal causa de mortalidad a nivel global. Anualmente, se estima que las ECV causan 17.7 millones de muertes en todo el mundo. Esta amenaza no es ajena a América Latina: en países como Argentina, el infarto y el ACV constituyen la primera causa de muerte, siendo responsables del 34.2 por ciento de los decesos. De manera similar, en Uruguay, las ECV son la causa principal de muerte prematura y representan un tercio de todos los fallecimientos.
A pesar de estas cifras alarmantes, existe un factor de esperanza crucial: el 80 por ciento del riesgo cardiovascular lo representan factores de riesgo modificables. Esto subraya la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de prevención y el cambio de hábitos, una labor que requiere una respuesta política e intersectorial que facilite un entorno propicio para la salud.
La Radiografía del Riesgo en Argentina: El Estudio CESCAS 1
Para comprender mejor el perfil de riesgo en la región, estudios científicos de largo plazo como el CESCAS 1, coordinado por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), han sido fundamentales. Este estudio, que incluyó a 4000 personas de Argentina (y se lleva adelante también en Chile y Uruguay), reveló cifras que sirven como una señal de alerta para la población adulta entre 35 y 74 años:
- El 44% de los adultos tiene hipertensión.
- El 35% padece obesidad.
- El 51% hace poca actividad física.
- El 30% fuma.
- El 75% come pocas frutas y verduras.
- El 15% tiene colesterol alto.
- El 9% tiene diabetes.
El Dr. Adolfo Rubinstein, director general del IECS, señala que la población generalmente conoce muy poco sobre ECV y desconoce que en gran medida son prevenibles. A menudo, condiciones como la hipertensión y el colesterol alto son llamadas “enfermedades silenciosas” porque progresan sin síntomas evidentes, lo que resulta en que muchas personas se dan cuenta de su problema cardiovascular solo cuando sobreviene un evento catastrófico como un infarto o un ACV.
De hecho, la hipertensión arterial se perfila como el principal factor de riesgo para las ECV. A pesar de su gravedad, la mayoría de las personas que no tienen la presión bien controlada es porque no saben que son hipertensos. Tener la presión controlada significa mantenerla por debajo de 140/90 mmHg. Incluso entre quienes reciben tratamiento, no todos logran el control, ya sea porque el tratamiento es insuficiente o por el uso inadecuado de la medicación.
En cuanto al colesterol, se ha demostrado científicamente que valores superiores a 240mg% pueden duplicar el riesgo de infarto de miocardio. Este riesgo se relaciona estrechamente con el consumo de grasas saturadas y trans, lo que subraya la importancia de una dieta saludable baja en alimentos procesados y rápidos.
El Contexto Rural y la Atención Primaria
La brecha de información epidemiológica en América Latina es particularmente notoria en zonas rurales, que a menudo han sido menos exploradas que las áreas urbanas. Un estudio observacional de corte transversal realizado en la población rural de Matanza, Santander, Colombia, buscó caracterizar este perfil de riesgo. Los resultados de este estudio, que incluyó a 581 pacientes, confirmaron que la hipertensión arterial fue la comorbilidad más prevalente (318 pacientes), afectando de manera similar a mujeres (56.0%) y hombres (52.9%). Otras comorbilidades registradas fueron epilepsia (n=33), dislipidemia (n=21) y diabetes mellitus tipo 2 (n=17).
Este hallazgo refuerza que el control de la hipertensión arterial es una prioridad en la prevención de las ECV en contextos rurales. El estudio también destacó la importancia de los enfoques interdisciplinarios, evidenciando una participación activa del personal de enfermería en el seguimiento clínico de los pacientes (30.5% de las atenciones). Fortalecer la atención primaria e implementar estrategias preventivas adaptadas a las características socioculturales locales es fundamental para reducir la carga de enfermedad.
El Pilar de la Prevención: Hábitos y Estilos de Vida
La prevención de las ECV se basa en dos pilares: el entrenamiento físico y la educación sobre hábitos saludables. El especialista Dr. Adolfo Rubinstein asegura que, al revertir condiciones como el sedentarismo, el tabaquismo y el sobrepeso, las chances de padecer una enfermedad del corazón disminuyen en un 80 por ciento.
Las recomendaciones para una vida cardiosaludable incluyen:
- Combatir el sedentarismo: Los adultos deben intentar practicar actividad física de intensidad moderada por al menos 150-300 minutos semanales, o 75-150 minutos si es de intensidad alta.
- Nutrición Inteligente: Se recomienda seguir una dieta mediterránea o similar, limitar las grasas saturadas y trans (presentes en carnes rojas y pastelería), y aumentar el consumo de pescado, lácteos descremados, y harinas integrales. Consumir 5 frutas o verduras por día disminuye el riesgo cardiovascular.
- Reducir el Consumo de Sal y Ultraprocesados: Más de la mitad del sodio consumido suele ser "sal oculta" en los alimentos. Es crucial reducir la ingesta de sal de mesa, sustituyéndola por condimentos naturales como ajo y perejil. Se debe evitar el consumo de ultraprocesados y productos congelados que están cargados de grasas, azúcares y exceso de calorías.
- Eliminar el Tabaquismo: Dejar de fumar es un objetivo clave para todos los pacientes. El tabaquismo deteriora la calidad de vida y causa más de un millón de muertes anuales en América, generando enfermedades como cáncer de pulmón, infarto, EPOC y ACV.
Evaluación del Riesgo: Presentación de la Infografía del SCORE2
La prevención eficaz comienza con la evaluación del riesgo cardiovascular (ECV), que es la probabilidad de sufrir un evento (infarto o ictus). Para las personas sin ECV conocida, este riesgo se clasifica como bajo, moderado, alto o muy alto.
El profesional de la salud estima este riesgo utilizando calculadoras y modelos como el SCORE2, el cual ayuda a estratificar la población.
La Infografía Conceptual del SCORE2: Componentes de la Estimación del Riesgo
El SCORE2 no es solo una tabla, sino una herramienta de estratificación que actúa como una infografía compleja de riesgo, integrando las variables clave de un paciente en un cálculo probabilístico. Esta herramienta visualiza el riesgo a 10 años de eventos cardiovasculares (mortales y no mortales).
Los principales componentes utilizados para la estimación del riesgo en el SCORE2 son:
- Edad y Sexo: La calculadora segmenta a los individuos por grupos de edad (<50 años, 50-69 años, y ≥70 años), reconociendo cómo el riesgo aumenta con el tiempo y varía entre sexos.
- Hábito de Fumar: Distingue categóricamente entre fumadores y no fumadores, ya que el tabaquismo es un modificador de riesgo primario.
- Presión Arterial Sistólica (PAS): Utiliza rangos de PAS (ej. 100–119 mmHg, 140–159 mmHg, etc.) como factor determinante.
- Colesterol no-HDL: Este nivel de colesterol (que incluye todas las lipoproteínas de baja densidad) se utiliza para refinar la estimación del riesgo.
Al cruzar estas variables, el sistema asigna un porcentaje de riesgo a 10 años. Por ejemplo, si un paciente tiene una estimación del 5% de probabilidades de sufrir un evento cardiovascular en los próximos 10 años, se considera que tiene un riesgo moderado de ECV.
La importancia de esta estratificación radica en que los objetivos de tratamiento para factores como la presión arterial y el colesterol dependen directamente del nivel de riesgo del paciente: a mayor riesgo, más intensivo debe ser el tratamiento y más bajos deben ser los objetivos a alcanzar. Por ejemplo, para la mayoría de los adultos con medicación, el objetivo final de presión arterial sistólica es 120-130 mmHg (o <140 mmHg para mayores de 70 años). En cuanto al colesterol, las personas de muy alto riesgo deben aspirar a niveles de c-LDL inferiores a 1.4 mmol/l (55 mg/dl).
La evaluación del riesgo es el punto de partida que permite un debate informado entre el paciente y el profesional de la salud, asegurando que las decisiones de tratamiento (incluyendo medicamentos como las estatinas para el colesterol, o combinaciones de antihipertensivos) estén adaptadas a las necesidades y preferencias individuales.
Un Compromiso Colectivo
Eventos como la Semana del Corazón (promovida por la Fundación Española del Corazón y celebrada en países como Uruguay, bajo el lema “Construyamos una república de corazones sanos”) buscan concienciar e informar sobre la necesidad de desarrollar hábitos de vida saludables.
Las enfermedades cardiovasculares son un espejo de nuestras decisiones cotidianas, influenciadas por los "ambientes construidos" que nos rodean—desde la disponibilidad de frutas y verduras baratas hasta la existencia de espacios seguros para la actividad física. Combatir este problema requiere un enfoque integral: adoptar estilos de vida cardiosaludables, controlar los factores de riesgo modificables y fortalecer la atención primaria de salud.
Como el engranaje de un reloj donde cada pieza es vital, cada latido cuenta. Solo mediante la acción temprana, la detección oportuna y la adopción de una cultura del cuidado, es posible reducir la mortalidad prematura y construir un futuro donde el cuidado del corazón sea parte natural de la vida diaria.
- El Desafío Silencioso: Estrategias de Prevención y Evaluación del Riesgo Cardiovascular
- La Radiografía del Riesgo en Argentina: El Estudio CESCAS 1
- El Contexto Rural y la Atención Primaria
- El Pilar de la Prevención: Hábitos y Estilos de Vida
- Evaluación del Riesgo: Presentación de la Infografía del SCORE2
- La Infografía Conceptual del SCORE2: Componentes de la Estimación del Riesgo
- Un Compromiso Colectivo

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